No vamos solos

No vamos solos
Por Carolina Neira Campos

Me sorprende cuántas lecciones podemos aprender de una sola invitación: Sígueme. 

Así le dijo Jesús a sus discípulos y nos invita a nosotros hoy. En las reflexiones anteriores vimos que Dios nos llama a salir de nuestra zona de confort y a imitar a Jesús mientras vamos en el camino. 

Hoy quiero compartir contigo la seguridad que Jesús va con nosotros en esta travesía. 

Si profundizamos el significado en griego, vemos que Jesús nos está llamando, no solo a estar en el mismo camino con él, sino estar tan cerca que nos unamos como una sola partícula. Eso me encanta. No es como el relojero que le dio cuerda al reloj y luego, que se las arregle como pueda. 

Dios no es así. 

Hay una versión de este verso que cambia la palabra Sígueme por Ven conmigo. Me gusta saber que Jesús quiere ser parte de nuestra vida, de manera cercana. No solo un aderezo, sino el plato principal.

Al recorrer algunos pasajes de la Biblia, nos encontramos con promesas maravillosas que están a tu disposición. Dios ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28.20), no importando las circunstancias, cada día de sol abrasador o de lluvias abundantes. 

No nos deja solos

Dios sabía que el camino no iba a ser del todo fácil, por eso va con nosotros. 

Si vemos que el trayecto se vuelve difícil, nos dice que cuando pasemos por aguas profundas, él estará con nosotros (Isaías 43.2). No nos dejará solos, ya conoce el camino y sabe cómo salir victorioso de ahí.

Cuando vayamos avanzando y enfrentemos obstáculos en el camino, Dios nos anima a permanecer fuertes y valientes pues conquistaremos nuestros propósitos y nuestro destino está asegurado. Se lo dijo al pueblo de Israel (Deuteronomio 31.6) y a solas se lo dijo a Josué también (Josué 1.5-9). Se venían guerras y enemigos furiosos, pero nada ni nadie impediría que Israel tomara la Tierra Prometida, pues Dios iba con ellos.

Esos momentos en que nos sintamos débiles para seguir y pareciera que la vida se pone cuesta arriba, es útil recordar que él es nuestro buen pastor (Juan 10.11) y nos toma en sus brazos y nos lleva a lugar seguro (Isaías 40.11).

Quizás estás en medio de esos días en que nos da miedo continuar, queremos tirar la toalla y salir corriendo en dirección contraria, Dios te dice: “No temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (Isaías 41:10).

Pero no solo los días nublados, Dios también nos acompaña esos días en que todo sale bien y viene a celebrar con nosotros. Sofonías (Sofonías 3.17)dice que Dios se deleita con alegría y hasta entona cantos de alegría por nosotros.

Cuando todo falle, él permanecerá fiel; seguirá a nuestro lado, nunca nos dejará ni nos abandonará. Nada puede apartarlo de nosotros, pues él nos ama incondicionalmente. Pablo dice: Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que nada podrá apartarnos del amor de Dios (Romanos 8:37-39).

Oro, al igual que Pablo, que podamos comprender cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Dios (Efesios 3:17-18), para que deseemos seguirle, imitarlo y creer que va con nosotros siempre. Emanuel, Dios con nosotros.

Si Jesús te dice sígueme, no es para beneficio de él, sino nuestro.

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