Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios.

Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos. Hebreos 4.16

Errores reales

Errores reales

Quiero reflexionar contigo en los próximos minutos, sobre algunas malas decisiones que unos reyes de la antigüedad tomaron. Pero a la vez, son errores reales porque los cometemos nosotros también incluso sin darnos cuenta.

Tocando tu puerta

Tocando tu puerta

Jesús ha estado tocando nuestras puertas, pero no entrará mientras no le abramos. Quiere entrar para sanar nuestra pobreza, ceguera y desnudez. Trae consigo oro, colirio y vestimentas y quiere tener una relación con nosotros cada día.

¿Seguiremos escuchando que Jesús toca la puerta o nos levantaremos a abrir y cenar con Él?

Todo es posible, solo basta creer

Todo es posible, solo basta creer

Lo natural de esta vida nos ha alejado de lo sobrenatural. Hemos decidido no creer y nos alejamos de los milagros que Dios quiere hacer en nuestras vidas. En esta reflexión te invito a ver dos historias que comienzan igual, pero terminan muy diferente. Elige tu final.

Cuando creemos que Dios no nos escucha

Cuando creemos que Dios no nos escucha

Cuántas veces hemos estado en esta situación, creyendo que nuestras oraciones rebotan en el cielo raso y no llegan al cielo de verdad. Creyendo que somos indignos para pedirle algo al Padre o que nuestra situación es un detalle sin importancia para Él.
Recorriendo este pasaje quisiera compartir 7 verdades que debemos creer cada vez que oramos. Se relata el ayuno de Daniel por 21 días y la visión que tiene de un varón vestido de lino.

Piedras en el camino

Piedras en el camino

En las vueltas de la vida nos vamos llenando de piedras. Revisa cuáles están a tu alrededor. Reutiliza algunas, elimina otras y, en definitiva, sé una piedra viva que dé alabanza y testimonio.

Y lo siguieron

Y lo siguieron

Hemos estado toda la semana reflexionando sobre el llamado de Jesús a sus discípulos: “Sígueme y Yo te enseñaré a pescar”. Ellos lo siguieron, ¿qué haremos nosotros?

Vamos a pescar

Vamos a pescar

Hoy quiero que reflexionemos sobre esta parte de la invitación que al menos a mí siempre me ha extrañado: Yo te enseñaré a pescar.

Jesús, siendo hijo de carpintero, le dice a expertos pescadores que le enseñará a pescar. Parece absurdo, pero el contexto delata que se refiere a otro tipo de pesca: llevar el mensaje de Dios a las personas.

El mejor Maestro

El mejor Maestro

Nos queda claro que no estamos totalmente capacitados, de hecho es nuestra excusa muchas veces para tomar decisiones. Dios sabe esto, pero nos ha puesto al mejor Maestro: Él mismo.

Cuando Jesús llama a sus discípulos a seguirlo, el ofrecimiento también incluía un curso completo de capacitación para lo que se venía, otorgado por el mismo Jesús. Yo te enseñaré, les dijo a cada uno, no otro.

Siempre aprendiz

Siempre aprendiz

Me encanta saber que este llamado Jesús me lo hace a mí también: “Sígueme y Yo te enseñaré a pescar”. Más aún cuando me aclara que no necesito saberlo todo, sino solo estar dispuesta a ser siempre aprendiz.  

Jesús nos está llamando a tomar riesgos y decisiones importantes. De hecho, nos llama a renunciar a muchas cosas, pero sabe que no estamos totalmente capacitados para ello. Y no es necesario. Aun así nos llama.

Solo a Él

Solo a Él

Mientras más pienso en la invitación de Jesús “Sígueme y Yo te enseñaré a pescar”, más me doy cuenta de lo profunda que es. Sígueme también nos confronta a mirarlo solo a Él.

Cuando Jesús dice SÍGUEME, también nos está diciendo DEJA DE SEGUIR OTRAS COSAS. Solo a mí, sólo a Él. La vida está llena de ofrecimientos y luces de neón que nos encandilan, nos distraen y nos hacen pensar que son merecedoras de nuestra atención y seguimiento. Por ejemplo, las 5 P´s del desvío: popularidad, plata, posesiones, poder y pasiones.